jueves, 10 de abril de 2014

Los hijos de Eichmann y el hijoputa de la excavadora



"El mal no es nunca `radical´, sólo es extremo, y carece de toda profundidad y de cualquier dimensión demoníaca. Puede crecer desmesuradamente y reducir todo el mundo a escombros precisamente porque se extiende como un hongo por la superficie. Es un `desafío al pensamiento´, como dije, porque el pensamiento trata de alcanzar una cierta profundidad, ir a las raíces y, en el momento mismo en que se ocupa del mal, se siente decepcionado porque no encuentra nada. Eso es la `banalidad´. Sólo el bien tiene profundidad y puede ser radical."

Hannah Arendt


Esa bonita fotografía pertenece a esta noticia.
Se están cargando un huerto en el que habían estado trabajando los chavales del colegio que está al lado. En el enlace se pueden ver los detalles. Aquí en lo que vamos a fijarnos es en algo de lo que no hablan en esa noticia y que parece que nadie ve.

Se habla del ayuntamiento de Madrid, el Área de Medio Ambiente, la Junta Municipal de Distrito de Tetúan,  La gerente de la Junta Municipal de distritola Policía Municipalun técnico del ayuntamiento... y todos esos mamones son responsables de lo que vemos en la foto, claro que sí. Pero ¿de quien no se habla por ningún lado? del tío de la excavadora.

El que manipula la excavadora parece el hombre invisible. Quien ejecuta las órdenes no pinta nada. Ni por un momento nos planteamos que podía bajarse del cacharro. Lo que todo el mundo entiende es que ese señor está haciendo su trabajo. Y eso lo justifica todo. No hace falta decirlo. Los malos siempre son los que mandan, aunque podemos observar que los que mandan muchas veces lo hacen a su vez obedeciendo órdenes.

Los funcionarios de Auschwitz-Birkenau hacían su trabajo como el fulano de la excavadora.
Vale ya de hablar de banqueros y políticos. Botín es un señor normal y corriente. Si algo caracteriza a la maldad es que está por todas partes. Lo raro es encontrar personas decentes.

Mientras no aceptemos la dura verdad. Mientras no queramos mirarnos al espejo, no haremos otra cosa que jugar nuestro sucio papel en la sucesión de calamidades que representa la historia de la humanidad.



viernes, 4 de abril de 2014

La maquinaria social

Es necesario un constante análisis sobre los errores al enfrentar los mecanismos de dominación con los que convivimos. Las vidas están tan entrelazadas con el sistema económico depredador y con los instrumentos de control social, que no hay forma de cuestionar esta estructura sin cuestionarnos a nosotros mismos.

En actos que la prensa calificaría de antisistema es habitual encontrar a gente que participa activamente en el funcionamiento de la trituradora social. Por supuesto ahí no encontrarás más policías que los posibles infiltrados, pero es fácil ver por ejemplo maestros estatales, periodistas, sindicalistas, y otros mercenarios. Puede que existan excepciones pero normalmente son elementos reaccionarios. Se debe poner en evidencia su papel incluso si son rebotados del sistema. Por ejemplo perros de prensa que hasta hace dos días trabajaban para algún medio de comunicación del régimen. Esta gente no es de fiar.

Se suceden manifestaciones que acaban en enfrentamientos con la policía. Es precioso ver a los antidisturbios bajo una lluvia de piedras y no hay que descartar por completo estas luchas, pero hay que plantear una estrategia. Pensemos si es eficaz pegarse con la cara visible de este tinglado. Ir siempre contra unos fulanos armados hasta los dientes a los que pagan para eso.
Si quieres cargarte una máquina lo mejor es saber como funciona. Por mucho que le des golpes no conseguirás pararla. Hay que saber donde están los cables que hay que cortar.
Si nos fijamos en los centros de poder del régimen veremos que ahí no hay gente armada. Lo que muchas veces encontraremos son chupatintas enclenques. Estos son los que cumplen las funciones importantes dentro de la maquinaria. Dejemos que los perros jueguen con sus pelotitas y echemos un vistazo a las instituciones que tenemos al lado de casa.

Hubo un momento en la historia en el que dos imperios luchaban por el control de la península ibérica. Sus habitantes podían haber dejado que Roma y Cartago se partieran la cara sin meterse, y después luchar unidos contra los restos de los ejércitos invasores. Cometieron el error de involucrarse y ayudar a los romanos con los que más tarde tendrían que luchar por su libertad. Aprendamos esta lección.

Un enorme porcentaje de la población tiene o cree que tiene algún tipo de beneficio dentro del tinglado que han montado. Mientras quede gasolina  la máquina funcionará perfectamente. Ahora que empieza a faltar ese combustible los mercenarios se van pegando entre ellos. No hay que meterse en esas luchas. Lo más que conseguimos es convertirnos en el chivo expiatorio. Es un error muy grande participar en los ajustes de cuentas de esa mafia compuesta de izquierdosos que maman o quieren mamar del estado. Tenemos otras cosas que hacer.

miércoles, 2 de abril de 2014

Canciones ilegales

"no han faltado hombres ilustrados que prostituyendo su honor, reputación y fama, y abusando de su literatura y talentos, los sacrificaron a la falsedad y al error, y postrados ante el ídolo de la tiranía hicieron los mayores esfuerzos para erigirla en divinidad, y por medio de paralogismos, de preocupaciones absurdas y de imposturas groseras, fascinar a los mortales, desnaturalizar la razón humana, sofocar los sentimientos generosos, y apagar el instinto que aun a los animales inspira la naturaleza de oponerse a sus opresores."

Francisco Martínez Marina